Jorge Salas
Jorge recuerda a su padre cortando telas, mientras él, siendo apenas un niño, se tomaba el café que su papá dejaba sobre la mesa de cortar. Nació un domingo de noviembre de 1952, cuando su madre preparaba su mejor guiso y su padre atendía a los comerciantes de feria que se alistaban para recorrer el país.
Creció entre telas y máquinas de coser; su padre, un hombre romántico y enamoradizo, disfrutaba leer a Pablo Neruda, Amado Nervo y Gustavo Bécquer, y recitaba sus versos mientras trabajaba. Fue escuchándolo así como Jorge escribió sus primeros versos —no sabe cómo ni cuántos—, versos que se han perdido con el tiempo y entre las limpiezas de papeles de fin de año.
Se graduó como médico a los 27 años, impulsado por el entusiasmo y apoyo de su querida esposa, que el divino la guarde. Ella le dejó dos regalos: dos amigos, dos pares de oídos atentos a quienes contarles sus cuentos y sus aventuras pasadas. Juglar de Pueblo es una de esas aventuras; hoy Jorge camina por las calles de su Guayaquil, pateando recuerdos y acumulando vivencias que espera el tiempo le permita escribir.